Skip to content

Lo que dan de sí las lentejas

16 junio, 2013

Sí. Hoy, en casa de la madre de mi hija hemos comido lentejas.

 

Fundamentalmente las he preparado porque sé que a Noa, mi hija, le gustan mucho las lentejas que preparo. Podría parecer mentira, pero prometo que es cierto: cuando a mi hija se le pregunta cuál es su comida preferida siempre dice “las lentejas” y añade un solemne “que prepara papá”. Estoy convencido de que me salen ricas porque tuve una vez, además, una novia que decía que me salían mejor que a su madre (teniendo su madre, como tiene, muy buena mano para la cocina, desde luego).

 

Total, que he preparado lentejas porque comíamos Noa y yo juntos.

 

Cuando estaba a punto de llevarse una cucharada buen grande a la boca se me ha quedado mirando y me ha hecho una pregunta que nos ha tenido entretenidos toda la tarde. Así, de repente, me ha preguntado: “Papá, si las lentejas son siempre lentejas, ¿por qué a ti te salen más ricas que a todos los demás?” Sí, ya sé que a muchos esta pregunta les parecerá fácil de responder, incluso a algunos no les sorprenderá que Noa se la haya planteado. A mi, y teniendo en cuenta que tiene cinco años, sí me ha sorprendido.

 

Por un momento, y mientras yo me llevaba mi cuchara a la boca, no he sabido exactamente qué responderle. He pensado en decirle que todo tiene que ver con el cariño (el ingrediente estrella) con el que se hacen, pero eso habría sido un arma de doble filo. Estoy seguro que su madre, mi madre y mi hermano le preparan la comida a Noa con tanto cariño como yo lo hago.

 

Así, tras pensar un poco en la respuesta le he dicho que cada uno de nosotros tiene “su mano”, “su toque” y “las medidas cogidas”. Su cara, que mostraba extrañeza, me ha obligado a explicarme.

 

– Verás Noa, aunque las lentejas sean siempre lentejas, a la hora de prepararlas puedes ponerle unos ingredientes u otros. Incluso cuando se utilizan los mismos ingredientes siempre, el sabor suele variar según las cantidades que les pongas de cada uno. Por ejemplo, este plato de hoy, ¿sabe más a tomate o a patata?

– Papá este de hoy está como siempre, riquísimo. Y sabe lo mismo a patata y a tomate, pero sobre todo sabe a lentejas.

– Pues mira, si le hubiera puesto lo mismo, pero en vez de medio kilo de tomate, un kilo, sabría mucho más a tomate y menos a patatas o a lentejas.

– ¡Ah! Pero papá, yo no te vi ayer pesando los tomates cuando preparaste las lentejitas.

– Bueno, los pesé con la mano más o menos porque les tengo el tranquillo cogido.

– ¡Ah! Yo también quiero cogerle el “truquillo” a las lentejas y que me salgan así de ricas.

– Bueno, chipi, eso será cuando seas una mijita más grande. De momento, si quieres, y como tenemos que llevarlas luego para la fiesta del cole, podemos hacer palomitas de maíz de varias formas, para que veas cómo quedan de sabor de una forma y de otra.

– Pero papá, las palomitas de maíz son siempre palomitas de maíz. Siempre están riquísimas.

– Más o menos hija, pero no siempre saben igual. Por ejemplo, cuando se les pone sal o cuando se les pone caramelo, ¿saben igual?

– ¡Ah, es verdad!

– Además, podemos hacer unas con mantequilla, otras con poco aceite y otras con un poco más, a ver cuáles nos gustan más.

– Papá, con mantequilla no que eso es malo para el cuerpo humano. Me lo dice mamá.

– Bueno, pues sí lo dice mamá, sin mantequilla, que las mamás casi siempre tienen razón. Por cierto, cuando venga tu madre del trabajo pregúntale en qué cajón ha guardado las Islas Canarias.

– ¿El qué?

– Jajajajaja. Nada, amor. Era una broma.

 

Cuando hemos acabado de comer y de fregar los platos, como era de esperar, nos hemos puesto manos a la obra.

 

– Mira Noa, vamos a pesar los ingredientes que vamos a utilizar para cada una de las recetas de las palomitas. Vamos a ir apuntando las cantidades que pongamos, para que no se nos olviden. Así, cuando elijamos las que están más ricas, sabremos qué llevan y casi siempre nos podrán salir igual de buenas.

– Vale papá.

– En la primera columna, donde pone “Aceite” pon un cinco, vida.

– Ya está.

Donde pone “Tiempo” por 20.

– Ya.

– Ahora, donde pone “Palomitas” por 50.

– Pero papá, si estamos poniendo números, esto es como las matemáticas que explica Mati en el libro de Clara y Raquel, ¿a qué sí?

 

En ese justo momento he entendido que la situación se me iba a ir de las manos porque esta enana no es normal. Por un momento me vi desempolvando mis libros de matemáticas de BUP para poder explicarle qué es una integral…

 

– Bueno, Noa, esto es cocina. Hay algunas personas que creen que esto de cocinar es como las matemáticas, sí. Una cantidad exacta de esto, una cantidad exacta de lo otro, un tiempo preciso en el fuego y voilà, un plato que se puede comer.

– …

– Pero, Noa, esto es algo más que números. Esto de cocinar es sentimiento. También cantidades exactas para que la comida quede siempre igual, claro, pero sobre todo sentimiento.

– Papá, yo quiero ser curiosa como Matemáticas para encontrar la mejor forma de hacer palomitas de maíz. Que siempre salgan ricas. Pero con mucho sentimiento.

– Hija, tienes más cuento que Callejas…

– Jajajajajaja

 

Hemos pasado la tarde haciendo palomitas de maíz de diferentes formas, con más o menos aceite, con más o menos sal, con más o menos tiempo al fuego, y hemos llegado a la conclusión de que las palomitas están buenas todas menos las que se queman y las que se quedan cerradas.

Ya por la tarde, al acabar la fiesta de fin de curso del cole, y mientras los enanos comían, Sarit se me ha acercado y me ha dicho:

– Mira a tu hija, disfrutando como ella sola mientras les explica a los compañeros no sé qué de que habéis hecho cuatro boles de palomitas esta tarde. Suspira profundamente, entorna los ojos y les dice que las ha preparado con matemáticas y con mucho sentimiento.

 

Yo he callado. Sonriendo.

 

– Miedo me da preguntarte -decía- qué habéis hecho con los tres que faltan, aunque ya empiezo a entender por qué no se las está comiendo ahora Noa.

Yo he seguido callado, mientras pensaba en el atracón de palomitas que nos hemos dado los dos viendo tres episodios seguidos de Bob Esponja. Y me he reído, claro.

 

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: