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Un Club Social. Calentando motores.

6 abril, 2013

Somos cuatro. Cuatro amigos. Desde hace tanto tiempo que, a veces pensamos, para lo jóvenes que somos, podría parecer demasiado.

Todos, los cuatro, trabajamos por cuenta ajena en empresas multinacionales, en monstruos gigantes que nos aportan dinero y estabilidad a cambio de nuestro tiempo y nuestro esfuerzo diario. Cambiamos nuestro tiempo por su dinero. Una antigua forma de trueque en la que, somos conscientes de ello, salimos perdiendo. Indudablemente.

De los cuatro, tres tenemos estudios universitarios, alguno que otro ampliado con estudios de postgrado: un empresario que no emprende, un economista de los buenos y un psicólogo – porque de todo tiene que haber-. El cuarto en discordia podría ser como los de FP; de los que con las manitas lo arreglan todo, vamos.

De los tres con estudios universitarios, dos tenemos puestos de responsabilidad en nuestras respectivas empresas. Sobre el papel eso solo significa que tenemos menos tiempo para nosotros y algo más de dinero a final de mes. Poca diferencia. O mucha.

Lo que nos une, a pesar de ser tan diferentes, es mucho más que lo que nos separa. Supongo que por eso somos amigos, claro. Nos une la conciencia social, el ser conscientes de que en estos días aciagos en los que los políticos desprecian a los ciudadanos la solución, al menos parcial, pasa por nosotros mismos, por la unión de los despreciados. Por la colaboración.

Nos une, también, la idea de que actuar es tan necesario como protestar. Quizás más. Nuestros políticos, todos, han decidido coger el camino de no escuchar más protestas, de no rendir cuentas ante sus verdaderos jefes, la ciudadanía. Ante eso, sólo queda seguir protestante y aportar, en la medida de lo posible, las soluciones que estén en nuestra mano. Nos gusta, disfrutamos, la política con mayúsculas, no la mierda esta en la que nos hemos visto metidos.

Nos une, como no podría ser de otra manera, el desprecio a los bancos tal y como están entendidos hoy en día. Sentimos asco, literal, por cómo un sistema que a priori debería ser válido y útil para la mayoría de las personas en España se ha tornado, en el peor momento, en un depredador que fagocita, ya no sólo bienes físicos, sino la moral y la ilusión de las personas.

Nos une, lógicamente, la idea de que nuestros padres, en unos momentos muy críticos para la sociedad española, salieran a la calle a luchar por sus derechos que al fin y al cabo son los nuestros. No salieron a la calle para que ahora unos cabrones privilegiados, con trajes y coches oficiales, les robaran sus ahorros, sus ilusiones, sus vidas.

Nos mueve, entre otras razones, el pensar que, con nuestro esfuerzo y acciones, seremos capaces de dejar una situación futura algo mejor para nuestros hijos. Y para los vuestros.

Ante estas ideas en común, ante nuestra visión de la situación y en virtud a nuestro compromiso personal, hemos creado un fondo común con nuestros ahorros y nos hemos propuesto, de forma totalmente consciente y reflexionada durante mucho tiempo, emplear ese dinero, nuestro, de forma que alguna de las personas que están contra las cuerdas, las que no pueden pagar su vivienda, las que no pueden seguir pagando sus estudios, las que necesitan atención médica especializada de forma urgente, puedan tener un balón de oxígeno, puedan respirar durante una temporada. Vamos a dejar entre 1000 y 3000 euros a personas que lo necesiten con un interés muy bajo que siempre será empleado para ayudar a nuevas personas.

Vamos a crear un banco social sin ser un banco y siendo muy social. Nos falta por definir la estructura legal de esta entidad, ya que no queremos establecernos como banco. Lo importante a largo plazo, en nuestra idea, no es el dinero sino las sinergías sociales que seamos capaces de construir entre nosotros y nuestros clientes, entre los clientes y otros clientes y entre los clientes y la sociedad.

Vamos a crear un Club Social, como lo denominamos de momento en nuestras reuniones. Y vamos a darle un golpe en la cara, bien fuerte, a todos aquellos que piensan que la unión no hace la fuerza.

Tenemos ganas, tenemos muchas ganas. Pronto daremos más noticias.

“Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos.” El Principito.

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One Comment leave one →
  1. 6 abril, 2013 14:04

    Muchas ganas de ver cómo evoluciona esta idea.

    P.D: Los de FP suelen ser los que encuentran antes la solución.

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