Skip to content

Sobre maltratadores, malentendidos y los que comen ajo.

29 noviembre, 2011

Me acusaban esta mañana, dos personas que no conozco de poco más que de la bulla de la feria, de haber acusado a una persona, a la que tampoco conozco de nada,  de maltratador. Y todo a través de twitter.

La sucesión de hechos es el siguiente.

A primera hora de la mañana he publicado un twitt en el que hablaba de Oriente Medio, concretamente de la brutalidad con que el Gobierno de Siria está atacando a la población civil ante la pasividad del mundo occidental. Erróneo o no, ese twitt reflejaba fielmente lo que pienso acerca de esos hechos.

Poco después, una chica que me sigue ha hecho retuit de lo que yo he dicho. Al poco tiempo, su actual pareja le ha respondido a ella, siempre a través de twitter, copiándome en el mensaje, lo siguiente:

“Perdona que me meta, pero como haces RT de semejante estupidez!!”

Así, con falta de ortografía incluida.

He de decir que ante este mensaje se me ha venido a la cabeza un corte radiofónico escuchado el otro día, en el que muchas mujeres que sí que han sufrido maltrato confirmaban que este tipo de actitudes controladoras, este tener que justificar cada pequeño paso que daban sin permiso, era el germen de situaciones rudas de maltrato en el seno familiar.

Así yo les he escrito, a los dos, a la chica y al chico, lo siguiente:

Se empieza por ahí y se acaba con un ojo morado. Deja que haga RT de lo que le apetezca a la muchacha.”

Y me he quedado tan tranquilo. Por que no he acusado a nadie de maltrato, porque lo único que he hecho ha sido repetir las frases que estas chicas maltratadas decían una y otra vez y porque pensaba, pobre de mi, que no se iba a dar por aludido.

Haciendo caso al refranero popular, concretamente al dicho “el que se pica, ajos come”, esta persona, él, ha empezado a proferir exabruptos en contra mía relacionados con mi inteligencia, con mi no saber desayunar y sobre mi falta de calidad a la hora de expresarme por escrito. Exabruptos, como digo, que yo me he tomado a guasa. Durante un tiempo le he seguido la corriente para demostrarme a mi mismo que se trataba de un malentendido, o incluso de una broma a modo de insultos hacia mi persona. Al cansarme, he decidido escribirle esta entrada.

Creo que es lícito decir que si él, el chico que controla todo lo que dice o retuitea su pareja, me hubiera escrito directamente a mi para decirme, por ejemplo, “Vaya mierda de gilipolleces que escribes, tonto de los cojones”, nada hubiera pasado. Simplemente le habría dicho que es mi opinión y que no intento que las personas, ni siquiera a las que tengo más cerca, opinen como yo, ni mucho menos. Que no comparto su punto de vista, pero que lo respeto. Porque otra cosa no tendré, pero respetuoso sí que soy. O eso creo.

El caso es que, y que sirva este párrafo como aclaración final de este suceso, no sé si este usuario de twitter es un maltratador o no. He de decir que ni lo sé ni me importa, la verdad. Si se ha molestado porque piensa que con mis palabras quería dar a entender a otras personas que es así, me disculpo sinceramente en abierto ante él. Lo que sí sé es que no es el primer altercado de este tipo que protagoniza en twitter contra alguien que entabla conversación, jocosa o no, con su pareja.

Lo que también sé es que las personas maltratadoras, esas a las que debemos cercar y controlar entre todos para que no se salgan nunca más con la suya, responden a un perfil psicológico muy concreto. Concretamente, y entre otras características, ante estas:

– Aspira por medio de la violencia a ejercer poder y control absoluto sobre su pareja, no sólo en lo que hace o deja de hacer, sino también en sus pensamientos y sentimientos más íntimos.

– Se considera con derecho a saber todo sobre ella.

– Considera a su mujer como una posesión suya y no como una persona con vida propia.

– Tiene baja autoestima, lo cual coexiste con sus actitudes amenazantes y omnipotentes, reforzándose y confirmándosele con cada uno de los actos de violencia.

– Se siente fracasado y no soporta los desafíos porque se siente en desventaja, lo cual es compensado con la violencia.

– Es celoso hasta extremos patológicos; la mayoría de actos violentos se inician ante el miedo de que su mujer le va a abandonar.

– Es manipulador y nunca reconoce sus errores.

– Suscribe y defiende con fuerza una concepción muy rígida de los distintos papeles y estatus de los roles familiares.

– Utiliza la agresividad para conseguir sus logros.

– Se comporta de maneras diferentes en lo privado y en lo público.

– Siempre busca la culpa en el otro, busca explicaciones a su conducta como motivada por la provocación, especialmente de su compañera o cónyuge.

– Desautoriza a su pareja delante de cualquier persona.

También sé, y con esto acabo ya, que “el que lo huele, es porque debajo lo tiene”.

Y cuando me salga de los cojones, más. Que pase el siguiente…

 

 

 

Anuncios
One Comment leave one →
  1. CABALLERO permalink
    11 enero, 2012 8:50

    Las que denuncian por maltrato sí que tienen bien aprendida esta lección: es lo que ponen en las denuncias, sea o no verdad…

    Creo que te equivocas, si la frase no fuese de un hombre a su pareja (imagínate que fuese entre dos amigos), no habrías supuesto (e implicitamente, acusado) que luego la iba a pegar…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: