Skip to content

Im.puta.ción

26 marzo, 2011

Parto de la base de que no conozco personalmente a Ana Rosa Quintana. Eso quiere decir que, como persona, no me cae ni bien ni mal. Ni fú ni fá, que se diría en mi pueblo.

Esta afirmación no implica que esté de acuerdo ni que me guste su forma de trabajar, los programas que presenta y/o produce ni la información vertida en ellos.

Vamos, que no me cae ni bien ni mal, pero no me gusta el trabajo que hace.

Sin embargo, porque para todo en la vida hay un sin embargo, hoy quiero salir en su defensa. Porque soy así de chulo. Y porque aquí escribo de lo que me da la gana.

Veo lógico que un juzgado de Madrid la llame como testigo para que pueda corroborar que la mujer del asesino de Mari Luz (ya no es presunto porque hay sentencia condenatoria contra ese animal) certificó que este la mató. Es lógico que la llamen, porque esta confesión se hizo en su programa. Lo que no veo lógico, y por eso la defiendo hoy, es que la llamen a declarar en calidad de imputada por un presunto delito de coacciones contra Isabel García.

Un fiscal y un juez no pueden creer que el mero dicho “juro decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad” signifique que la persona a la que se interroga lo haga real. Las palabras se las lleva el viento.

Supongo que en muchos casos, si los propios policías, jueces, fiscales y abogados defensores no hubieran metido los dedos en la llaga, no hubieran preguntado de forma concienzuda por algún tema que no les quedara claro del todo, no se podría haber llegado a la resolución real de muchos casos. Así, no se hubiera encontrado el responsable real de muchos delitos si simplemente se le pregunta al acusado: “¿Cometió usted el crimen del que se le acusa?”. Creo que todos tenemos claro que, en ese caso, la respuesta sería siempre negativa.

Así, creo necesario que, en lugar de que mi despreciada Ana Rosa Quintana se siente en el banquillo de los imputados, lo hagan las personas que llevaron a cabo el interrogatorio policial y judicial de la mujer del asesino. Y creo, firmemente, que deben ser ellos los que sean imputados por un delito de falta de responsabilidad, de dejación en sus tareas públicas. Tareas por las que todos nosotros les pagamos. Bien pagados.

El hecho de que la mujer que dio la noticia sea disminuida psíquica no resta importancia al suceso de que ninguno de los representantes de la justicia que la ha interrogado haya conseguido una confesión tan clara como lo ha hecho la prensa. No se puede interrogar con menor presión a una testigo clave en el caso por el hecho de que tenga un estado mental deficiente. Si esto es así, el día que yo sea testigo quiero que también me interroguen de esa forma. Porque, según la Constitución, todos los españoles somos iguales. O no.

Y cuando pueda, más. Que pase el siguiente…

 

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: