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Reparto de velas

19 marzo, 2011

Esta vez, como la vez anterior, parece que hemos tardado poco para ponernos en la cola de los veleros. O más bien de los candelabros que es, al fin y al cabo, lo que somos.

Se trata de repartir el pastel de Libia, o de lo que quede de esta cuando acaben con ella, y nos falta tiempo para estar en la foto. Nos arde el culo por salir, esta vez, en la foto de París.

Y es justo ahora, cuando España necesita recortar la mayor cantidad de gastos posibles, cuando nos obligan a nosotros a hacer un esfuerzo energético, digo, es ahora, cuando ya sí que no me valen las excusas de nuestro gobierno. Ya ha llegado el punto en el que no me creo nada de lo que me dicen. Ni ellos ni los partidistas periódicos.

No, no quiero que con mi dinero se entre en un país con las mismas excusas con las que se entró en Irak y Afganistán. No quiero que lo pinten de bonito, diciendo que formamos parte del grupo de los salvadores del mundo mundial. Más que nada porque ningún país nos ha pedido ayuda para salvarlo.

Si aquí, algún día, yo me levanto en armas contra el gobierno impúdico, vergonzoso y pasivo que tenemos, seré consciente de que o puedo acabar bombardeado, o puedo acabar con un tiro entre ceja y caja o que puedo pasar el resto de mis días en la cárcel, siendo maltratado por un estado que no se ciñe a las reglas de los derechos humanos (y estas reglas las hemos marcado nosotros, occidentalitos de a pie…). Y si me levanto, como decía, lo haré con todas las consecuencias. Y moriría, si hace falta, con la cabeza bien alta, porque luché por lo que quiero, sin necesidad de que unos soldaditos de playmobil, vestidos de verde caqui, vengan a hacer de su capa un sayo en mi país, como la historia nos hace ver.

Si de impartir justicia a Gadaffi se trata, dejemos que los tribunales internacionales le juzguen. Que le denuncie quien le tenga que denunciar, que le detengan quienes le tiene que detener, que lo lleven ante el tribunal competente y que se pudra en la cárcel si se le encuentra culpable. Pero que no se le cuelgue como a Hussein, que eso va contra los derechos humanos también. Dicho esto, considero que el que le tiene que denunciar es alguien que sepa, de buena mano, qué ha hecho y qué está haciendo Gadaffi. No queda bonito que yo, a pesar de leer tres periódicos diarios y estar más o menos informado de la realidad Libia, vaya y denuncie. Porque para hablar de las cosas hay, al menos, que haberlas vivido antes. Así que a mi no me han dado vela para ir a ese entierro. Y si me la ofrecen, no la cojo.

Creo, firmemente, que el hecho de que hoy se esté decidiendo el inminente ataque a Libia por ejércitos internacionales es culpa, también, nuestra. El haberlo denunciado, haberlo capturado preso en alguno de sus muchos viajes a Europa o EEUU y haberlo puesto delante del tribunal hubiera sido muy fácil hace varios años. Porque, señores, creo que todos saben que Gadaffi no nació ayer. Aún recuerdo, no son cierta simpatía, el día que Gadaffi afirmó que si alguna vez atacaba a España empezaría por Córdoba. Y lo recuerdo porque durante varios días mi madre no me dejó salir a la calle a jugar con los amiguetes, temiéndose lo peor. Mi madre, que votó no a la entrada de España en la OTAN. Creo que de las pocas que votó en consecuencia. Creo que la única votación en consecuencia que ha hecho. Lo que pasa, y vuelvo al porqué Gadaffi no ha sido denunciado y juzgado antes, es que, como dijo el demonio Ahmadineyad el otro día en TVE, no ha habido ningún dictador que no haya estado apoyado o por EEUU o por Europa (y yo añado o por EEUU y Europa). Y esto le incluye también a él, claro. A Ahmadineyad, me refiero.

Dicho lo dicho, también quiero hacer una reflexión sobre las revueltas que se han generado en varios países de religión árabe. Nada de esto servirá de nada No hasta que rompan, definitivamente, con un modelo de estado religioso, con un modelo de estado musulmán.

Y ahora, atentos a Siria, porque no sé si a España os llegan las noticias que estoy escuchando y leyendo yo desde Israel ahora mismo, pero será este país el siguiente en tener problemas. Y gordos.

Y cuando tenga un tiempo escribiré más. Que pase el siguiente…

 

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2 comentarios leave one →
  1. Salambó permalink
    19 marzo, 2011 15:39

    “Nada de esto servirá de nada No hasta que rompan, definitivamente, con un modelo de estado religioso, con un modelo de estado musulmán”.

    ¿Incluye esto también a Israel? ¿El problema es la religión o el Islam?

    • 19 marzo, 2011 15:59

      Por supuesto, esto incluye, bajo mi punto de vista, a Israel también. Si bien es cierto que Israel no está últimamente tan movido por la religión como los países Árabes. Al menos no toda la sociedad.

      Saludos. Gracias por comentar.

      Javier

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