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El día de hoy

8 marzo, 2011

Los hombres y las mujeres no somos iguales. Y reto al que crea lo contrario a que me indique algún estudio serio a nivel psicobiológico que lo demuestre. Así que de momento, y mientras nadie me responda con seriedad, parto de esa base. Las mujeres y los hombres no somos iguales. Por suerte.

Partiendo de este punto, entiendo que hay trabajos, responsabilidades y tareas que no pueden ser realizados con igual éxito en su desempeño tanto por hombres y mujeres. Por lo menos no a nivel general. Sí es posible que algún hombre pueda desempeñar un trabajo “de mujer” o una mujer un trabajo “de hombre”. Bien sea por costumbre, por falta de entrenamiento o, simplemente, por motivos físicos.

Así, por ejemplo, no entiendo el que un colectivo feminista (no de igualdad de sexo, sino feminista) haya enviado una carta al Ayuntamiento de Madrid solicitando que se rebajen las exigencias para que las mujeres puedan acceder al puesto de bombero. La idea podría ser buena, de no ser por los inconvenientes que esta rebaja de las exigencias podrían acarrear. Imaginaos que mi casa se quema y me tienen que sacar por la ventana. Una mujer bombero entra a mi casa y me dice “Uy, pesa usted 70 kilos. Yo solo puedo cargar 60. Espérese un momento que llamo a un colega. Mientras tanto, arda en el infierno.” Por gordo (esto nos llevaría a plantearnos las política alimenticia del Gobierno y a tratar de que las personas pesáramos, todos, menos de 60 kilos. Y además estoy seguro que se haría por decreto ley, nada de sugerencias)

Considero, también, que el celebrar un día de la mujer trabajadora el año está muy bien. Sobre todo para los políticos que tenemos en casa. Siempre queda muy bonito ir a la radio y hablar de lo bien que se están haciendo las cosas, de lo guays que somos, de que somos europeos y de que aquí sale en la foto hasta el Tato, pero nada de aportar soluciones. Nada de hablar de la mujer a la que mataron ayer. Hoy es día de fiesta y no de malfario, cojones. A lo mejor tengo que replantearme mis ideas y no está tan bien esto de celebrarlo por todo lo alto…

En este día también tenemos a los que retozan, como si en mierda estuvieran metidos, diciendo que es una pena que cuando se habla de mujeres públicas (no digo que sean de uso público, sino que desempeñan alguna función pública… creo que me he liado, pero lo habéis entendido perfectamente) se les critica por su peinado, o por su ropa, o por lo el grano que les acababa de salir, o porque se han puesto o quitado tetas. Esos mismos periodistas que se creen tan guays que cuando su hija de 18 años les pide un regalo por haber aprobado la selectividad les pagan una operación de labios y culo, o de tetas y barriga. Esos mismos que dicen sandeces sin parar. Esos mismos que nunca practicaron lo que predicaron y que nunca predicaron con lo que practicaron.

Están las personas que, amparándose en la libertar de expresión y camuflándose en el día de hoy, se dedican a pedir un cambio en el vocabulario general a fin de lograr una igualdad lingüística ridícula y vergonzosa. Así, vuelven al ruedo palabras como jueza, bombera torera, miembras desmembradas… Un sinfín de tonterías cuya única meta es perder el tiempo. Hacernos ver como que hacen algo en su día a día. Aparte de tocarse las narices o nariZAS. Supongo que cuando estén cambiadas todas las expresiones que se refieren a seres humanos y a seras humanas empezarán con los animales. Sugiero que el primero que se cambie sea el foco (en la actualidad la foca macho. Creo, seriamente, que esta denominación hace que tenga problemas con su identidad sexual). Lo que no deja de ser curioso es cómo se dedica tiempo y esfuerzo en cambiar este tipo de tonterías y no en lograr una igualdad real. ¿Sabéis que cuando nació mi hija a mi no me dieron el cheque bebé ese que daba el gobierno por entonces porque decían que la madre no era de España y que no era suficiente con que lo fuera el padre? ¿Sabéis que si yo hubiera sido senegalés y la madre de mi hija española sí se lo hubieran dado?

Ya vais viendo lo que considero. Hoy no se celebra el día de la mujer, sino el día de lo que vienen llamando la discriminación positiva. La discriminación, simplemente. Porque sí. Tengo claro que durante mucho tiempo, a lo largo de la historia, la mujer ha estado relegada a un asqueroso segundo plano en la vida social y política. Aquí y en Pekín. También tengo claro que a día de hoy esas diferencias se van minimizando cada día. Pero eso no sucede a base de leyes ni de decretos. Se hace así porque la sociedad cambia. Evoluciona. La sociedad tiene su propio ritmo de cambio. Y eso no puede ser forzado, pero sí enseñado. Esa igualdad en derechos y obligaciones debe ser enseñada. Y todo lo que no se haga por este camino, se estará haciendo mal. Lo que ocurre es que nuestros políticos no estarán para ver los desastrosos resultados de su política. Y el que venga luego que acarreé con lo que haya.

Creo que la sociedad, con sus cambios, con sus vaivenes, con sus idas y venidas de ciclos, nos ha engañado. No creo que haya engañado simplemente a la mujer, sino a todas las personas. La vida alocada que vivimos, el hecho de que las dos partes de la pareja tengan que trabajar fuera de casa, el hecho de que ya casi no nos quede tiempo de disfrutar de nuestra pareja y de nuestros hijos ha sido un engaño. Perpetrado por empresarios escasos de mano de obra barata y de mujeres a tiempo parcial. Y nosotros hemos caído como tontos que somos.

El proceso de “la liberación de la mujer” como lo llaman algunos farfollas se ha realizado mal. Debería de haber tenido lugar de forma inversa. Primero se les enseña a los miembros machos de la sociedad a colaborar en casa, a hacer las tareas domésticas, a no ahogase en un vaso de agua cuando tienen que cambiar un pañal o fregar el suelo. Y luego, cuando esto esté conseguido con la total normalidad, el miembro hembra puede irse desligando de tareas domésticas para buscarse su vida, sin dependencia y sin miedo a nada, fuera de casa. Esa, al menos, es mi teoría.

No os podéis imaginar (o sí) cuánta influencia tienen estos aspectos en la aparición de nuevos tipos de familia.

Así que, resumiendo, creo que este día de hoy, esta celebración, no sirve de mucho. Simplemente para reafirmar lo mal que hemos hecho las cosas y lo duro que es, aún a día de hoy, ser mujer. Bien sea por las restricciones que la sociedad les ha puesto, bien sea por la autoexigencia con la que se aplican en casi todo lo que hacen.

Sinceramente, prefería los días en que, en plenitud de derechos, las mujeres vivían tranquilas. Aún recuerdo cómo mi abuela; que nunca trabajó fuera de casa, que nunca fue pionera en ese aspecto; me contaba la historia de mi familia. La historia de dónde venía. Si mi abuela hubiera aspirado a ser funcionaria y a trabajar de 9 a 15 (horario sobre el papel, que no real) nunca hubiera aprendido nada. Y posiblemente hoy sería, aún, más ignorante.

Y cuando tenga un hueco, más. Que pase el siguiente…

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4 comentarios leave one →
  1. icesee permalink
    8 marzo, 2011 21:50

    Pedazo de artículo. Si señor.

  2. 8 marzo, 2011 23:23

    La verdad, soy mujer y estoy completamente de acuerdo contigo, MUY buen post 🙂

    @vientecillo

    • 9 marzo, 2011 6:20

      Muchas gracias por tu comentario, @vientecillo.

      No creo que hable de ningún tema del que por el hecho de ser mujer se esté de acuerdo o no. Creo que escribí desde el sentido común (pero eso es lo que yo creo).

      De nuevo, muchas gracias por leerme y por comentar.

      Saludos

      Javier

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