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Responsabilidad

25 febrero, 2011

Hoy he impartido formación a un grupo de 15 personas. 15 delegados sindicales de la organización sindical con más afiliados en España. 15 aguerridos sindicalistas que han tratado de convencerme (con más pena que gloria) de lo importante que hubiera sido que yo, votante de izquierda, hubiera secundado la huelga general que se intentó perpetrar en el mes de septiembre (quedando esta en un simple simulacro).

Tras mucha escucha activa, tras muchas preguntas abiertas y tras mucho retroalimentarme de sus ideas (técnicas básicas de comunicación, que de eso iba el curso que les he impartido) les he explicado, a grandes rasgos, mi visión de las cosas.

Les comenté que es lógico que casi nadie fuera a la huelga general porque llegó tarde y mal. Se convocó a raíz de una pataleta de los sindicatos al comprobar que el Gobierno, incauto como pocos, dejó de “bailar el agua” por ellos. Les he expuesto mi idea de que mientras al Ejecutivo se le abría el culo para poner en práctica las “políticas sociales” propuestas por los sindicatos, todo ha sido tranquilidad. Cuando el Gobierno se ha dado cuenta de que la crisis no es tan superficial como pensaba, cuando se ha dado de que las arcas nacionales empiezan a tiritar, ha tenido que cortar el grifo de dinero abierto para “ayudar a desempleados y flojos varios”. Y es entonces, cuando se ha desoído a los sindicatos cuando se ha convocado la huelga. Solo por el interés de los sindicatos como organización y no de los trabajadores como individuos.

Así, como para meter baza, como para enfadarlos más, como para sentirme en Sanfermines, corriendo solo delante de una manada de toros sueltos, cornudos y rabiosos, les he dicho que, siguiendo con esta lógica, con mi idea, los sindicatos son en gran parte responsables de la situación económica tan enrarecida que vive el país. Que los sindicatos, con su irresponsabilidad y su mirarse el ombligo han ayudado a poner al país contra las cuerdas. A poner a muchas familias, trabajadores y empresarios, al borde del colapso. Y mi provocación ha surtido efecto.

Por todo esto, quiero darle un par de golpes de atención hoy a todas aquellas personas que aquel día, a finales de septiembre, salieron a la calle a protestar contra la reforma laboral y a favor de los sindicatos. Y los golpes de atención se los doy porque con su asistencia a la huelga y su falta al trabajo perdieron algo más que el salario de un simple día de trabajo. Dieron alas a unos insconscientes sindicalistas a creerse dios. A creerse con la verdad absoluta. También les golpeo porque su falta de actitud crítica es tal que creen verdadero el argumento de que Rajoy no entendía su propia letra cuando le entrevistaron en televisión hace un par de semanas. Ver para creer.

Y mañana mas. Que pase el siguiente…

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2 comentarios leave one →
  1. churritofino permalink
    28 febrero, 2011 9:48

    flojos varios y embaucadores diversos que viven del dinero de la formación como el aquí presente

    • 28 febrero, 2011 16:39

      Buenas tardes, Churritofino

      Tiene usted razón. Vivo de la formación al igual que mi padre vive de los hierros y al igual que mi amigo Paco, gasolinero, vive de vender gasolina. El problema viene cuando, en lugar de que empresas privadas te paguen por tus servicios de formación, lo hagan Organismos Oficiales. De momento yo no lo he hecho. Así que no puedo considerarme ni flojo ni embaucador. ¿O acaso sí?

      Muchas gracias por su comentario. Saludos.

      Javier

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